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Los jóvenes y el carné por puntos

Pero estas cuestiones, no pueden hacernos pensar que estamos ante una norma perfecta ni ante la solución inapelable de la mayor causa de mortalidad en nuestro país.

La reforma del código de circulación que ahora se nos plantea, tiene al menos dos cuestiones que la hacen cojear.

Por un lado, la diferencia de puntos con la que parten los conductores noveles y por otro, la pena de cárcel que se quiere imponer a quienes sobrepasen los 90 km/h en ciudad.

La primera constituye una contradicción a la lógica más elemental, pues supone que alguien que se acaba de sacar el carné tiene menos oportunidades de equivocarse que el hace mucho que lo tiene, cuando la realidad debería decir que alguien que lleva más años al volante tiene más experiencia y por tanto, debe permitirse menos licencias.

Si a esto añadimos que son los jóvenes quienes principalmente se encuentran en la situación de conductores noveles, vemos que somos otra vez nosotros los más perjudicamos por esta reforma que impulsa el Gobierno.

¿ Acaso no ocasiona el mismo peligro alguien que se salta un stop independientemente de los años que haga que tenga el carné? Pues si esto es así, que lo es, no es posible entender la razón de la discriminación.

La segunda, nos convierte a todos en potenciales presos de las cárceles, puesto que pueden contarse con los dedos de la mano las personas que nunca han sobrepasado los 90 km/h en ciudad. Lo cual no justifica que este comportamiento sea correcto, que evidentemente no lo es, pero sí refleja que aunque haya que incrementar considerablemente las multas para que esta conducta tan peligrosa no se repita, la posibilidad de ir a la cárcel parece excesiva.

Por todo ello, hay que mirar la reforma con cautela. Primero, porque los expertos no son del todo optimistas en su resultado y segundo, porque tiene deficiencias.

No obstante, si con ella evitamos al menos una muerte en la carretera habremos alcanzado ya ente todos un gran éxito.