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doble rasero

Hoy resulta extremadamente curioso leer los comentarios favorables de quienes en su día encabezaron en toda Europa la marcha verde (y roja por supuesto) contra la energía nuclear. Que si los recursos tradicionales se acabarán en breve con el nivel creciente de demanda y consumo; que si la alternativa de las energías renovables sigue siendo mucho más cara; que eso la energía nuclear optimiza los recursos al máximo; que si es más limpia; que si es mucho más segura que antaño; que si contamina mucho menos,… En fin, lo que son las cosas. Vivir para ver.

Los mismos que justificaban, o entendían cuanto menos incluso los ataques antinucleares apadrinados por bandas terroristas, ahora, metidos en otras responsabilidades, defienden la alternativa nuclear, al menos como complemento energético “políticamente correcto” a las energías renovables.

En el mundo funcionan más de 400 centrales. Las nucleares serán la apuesta energética de los países más pobres como ya lo está siendo del gigante asiático, que según he oído, proyecta 85 nuevas centrales.

Nosotros, los españoles, que somos más listos y más ricos que todos ellos, nos podemos permitir no plantearnos este debate social. Al menos hasta que la izquierda lo plantee. Y si opinas lo contrario eres un facha y un reaccionario. Pues vale.