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Los padres de Miguel Ángel Blanco y otras víctimas acudieron al acto

A todos ellos el presidente Miguel Sanz explicó que este día "por la unidad de todos los navarros" surge en un "momento delicado" en el que se dice que Navarra es el "problema y solución". Rechazó estos argumentos y añadió que la solución que debe venir de quienes "nos han generado el problema, quienes han matado y asesinado y evitado que vivamos en libertad". "Sólo a ellos les corresponde abandonar las armas, pedir perdón y luego generosidad", comentó Sanz, quien recalcó que "Navarra nunca ha sido un problema para la libertad, la justicia, para España", ya que "lo único que ha puesto en estos cuarenta de historia criminal ha sido dolor, víctimas y colaboración".

Los congregados respondieron con abucheos a Zapatero cuando Sanz dijo que el presidente del Gobierno de España llamó "hombre de paz" a Otegi. Miguel Sanz criticó que se llame "radicales" a los regionalistas por decir a Zapatero que "cuando una democracia cede al chantaje terrorista es una democracia herida". "No es cuestión de legalidad sino de decencia política", agregó el presidente.

"Con todo respeto", Miguel Sanz también se dirigió a Zapatero criticarle que haya "quitado los obstáculos a ETA" para ponerlos "a los pies de los demócratas de UPN y PP para que no los podamos saltar, porque saben que no estamos dispuestos a comulgar con ruedas de molino".   

Sanz inició su discurso haciendo referencia al "esperpento" dicho por Otegi, quien se definió como navarro de Guipúzcoa. Afirmó que esto sólo se puede decir desde el "sectarismo y el nazismo más puro y duro". "A pesar de lo que diga Otegi, San Sebastián es Guipúzcoa y Guipúzcoa es Euskadi. Pamplona es Navarra. Navarra no es Euskadi. Navarra es España", dijo entre los aplausos de los congregados.