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La entrevista de ETA

José Ignacio Palacios, Consejero del Gobierno de Navarra

 En la entrevista se ve que la tregua no es total, porque las cartas chantajeando a los empresarios eran de ETA y posteriores al «alto el fuego», ni irreversible, porque ETA se está preparando para actuar, si fuera necesario.Con la entrevista de Gara se han puesto en evidencia las imprecisiones, olvidos y falsedades que el gobierno de Zapatero nos ha querido transmitir durante estos meses. En ella ETA da por sentado que cualquier «proceso de paz» aceptable tiene que incluir, además de la autodeterminación y la liberación de los presos, la entrega de Navarra, y dice que lo único que quiere negociar con Zapatero es cómo se hace la entrega; es decir, los pasos jurídicos que se tienen que dar y los métodos y tiempos que se tienen que utilizar para anestesiar a los navarros.

 En esa entrevista queda claro lo que Fernández de la Vega y Rubalcaba han negado una y otra vez , ya que se comprueba que Zapatero negoció con ETA antes del «alto el fuego» y lo que ahora ésta le está reclamando es que cumpla los compromisos. Con lo que se pone de manifiesto que ese mensaje que nos ha querido hacer llegar el gobierno de que podía acabar con ETA sin ninguna concesión política, es falso. Pues ésta lo único que está dispuesta a negociar con Zapatero es cuándo y cómo le concede los tres objetivos pactados. Entre los que se encuentra Navarra.

Y ante todo esto, los navarros, que no nos vamos a dejar engañar, debemos tener claro que la paz es un bien en sí misma, pero que la paz no es ausencia de asesinatos, sino el resultado de la Justicia y de la libertad. Por eso, en el caso de Navarra, deben saber que no será posible la paz mientras exista un grupo criminal armado entre nosotros, como tampoco sería una verdadera «paz» una situación futura en la que el fin de los asesinatos o un supuesto desarme de ETA se recompensasen con la rendición de Navarra o con un nuevo «órgano común permanente».

Los navarros tenemos que estar alertas porque el peligro sobre Navarra nos acecha. Tenemos que estar preparados porque es muy probable que en los próximos meses desde los mentideros de la política nacional y desde los grandes medios controlados por el gobierno Zapatero se haga recaer el peso de una supuesta «paz» en nosotros. Sí, es muy posible que en un futuro no muy lejano se empiece a hablar en los círculos políticamente correctos de las exigencias de ETA como de algo no disparatado. Y en ese contexto, si los navarros nos negamos a pasar por el aro, es decir, a vincularnos de una u otra forma a Euskadi, no faltará quien nos acuse de «boicotear el proceso de paz», por lo que seríamos entonces nosotros, queriendo defender la identidad de Navarra, los únicos responsables de que ETA siguiese existiendo.

Me dirán que es una hipótesis endiablada pero, lamentablemente, nada remota, y es algo que podría ser evitado de una forma muy sencilla, ya que bastaría con que el presidente Zapatero y el PSOE nacional nos garanticen que nunca se va a tocar el régimen foral de Navarra. Los etarras confían en que Zapatero está necesitado de un éxito político y terminará cediendo a sus exigencias. Por eso, ETA ofrece a Zapatero un acuerdo que garantice territorialidad y autodeterminación, pero que permita al PSOE ofrecer una imagen adecuada para ganar las siguientes elecciones generales.

Millones de españoles viven con esperanza esta situación, y el Gobierno debe hacer todo lo posible para satisfacer sus anhelos, pero no debe confundir paz con la rendición del Estado, ni tampoco con la entrega de Navarra, porque entonces debe saber que nos tendrá enfrente a todos los navarros.