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Simplemente navarro

Miguel Sanz, presidente de UPN

Simplemente es necesario sentirse navarro, conocer el afán insaciable de los nacionalistas por integrar Navarra a su proyecto político y haber sufrido el asesinato de algunos compañeros de tu partido por defender que Navarra es una Comunidad con instituciones propias, integrada en la nación española y solidaria con todos sus pueblos.

 Es verdad que Zapatero, ahora, no tiene atribuciones para establecer una institución común con la Comunidad Autónoma Vasca, pero también es cierto, aunque algún avispado crítico pretenda obviarlo, que podría hacerlo a partir de las próximas elecciones forales si el PSN, con el apoyo de los nacionalistas vascos, alcanza el Gobierno de Navarra.

 No me obsesiona el más que posible acuerdo de los socialistas con los nacionalistas, pues en los Ayuntamientos donde les ha servido para alcanzar el poder ya lo adoptaron. Me incomoda, como responsable máximo del partido mayoritario de Navarra, que no lo expresen con claridad a los ciudadanos navarros para que estos puedan ejercer su voto en conciencia y en libertad. Tampoco tengo ningún miedo a perder las elecciones en Navarra, pues me cabe el honor de ser el Presidente que más veces las ha ganado, pero no estoy dispuesto a que Zapatero juegue con los navarros, mientras sus voceros pretenden darnos lecciones de prudencia y lealtad.

 Lo más importante del primer paso dado con el alto el fuego de ETA no es la distancia recorrida en este mal llamado proceso de paz, sino la dirección tomada. Zapatero ha tomado la dirección equivocada en esta ruta. Para ETA, Navarra es parada obligada.

 Hasta la fecha, todo lo que conocemos que afecta a Navarra, que es mucho más de lo que decimos, es un sin sentido que podría llevar a la Comunidad Foral a una situación de inestabilidad política e identitaria. Sería entendible que Zapatero escondiese sus intenciones de pacto con los nacionalistas por motivos electorales. Es menos entendible y de mayor gravedad que no descubra sus intenciones para no contrariar a ETA y evitar así que acabe con el alto el fuego pactado. Si para ello se hace necesario reducir la gravedad del atentado de Barañáin, se reduce y el proceso continúa. Si es preciso apoyar un referéndum, se apoya. Si desde Batasuna/ETA se considera imprescindible crear una Mesa de Partidos, se crea, y así suma y sigue. Mientras tanto desde Navarra seguiremos manteniéndonos firmes en nuestras ideas, no con el ánimo de boicotear la paz, sino con el espíritu de que la paz no se consiga a costa de Navarra. Es mucho lo que hemos dejado en el camino y no estamos dispuestos a olvidarlo.

 Mientras tanto, tendremos que soportar que el portavoz de la Moncloa, Moraleda, nos diga, con el mayor de los cinismos, que “Zapatero aceptaría de buen grado dejar de ser Presidente si ese fuera el precio de la paz”. Conseguir la paz a cambio de un acto de renuncia voluntaria, no sólo sería un hecho a respetar, sino digno de elogio. La inmensa mayoría de españoles y entre ellos todos los navarros le estaríamos infinitamente agradecidos, pues no cabe mejor y más simple solución para el problema más grave y más complejo que  tiene la democracia española.

 Pero mucho me temo que para abandonar las armas ETA seguirá reafirmando que “sin Navarra no hay solución al conflicto”. En ningún caso aceptará el cambio de Navarra por Zapatero.

 Para no depender de ETA yo ofrezco a Zapatero una solución que sólo cae en el ámbito de nuestra responsabilidad política: Blindar el Régimen Foral de Navarra a presente y futuro entre nuestros partidos, en cuyo caso, yo también renunciaría de buen grado a ser nuevamente candidato a la presidencia del Gobierno de Navarra. Cuando nos reunamos, con la mayor lealtad y mejor firmeza podré concretar mi propuesta, la propuesta de un navarro que ansía la paz desde la libertad, sin cesiones ni contraprestaciones políticas, porque todos los que ahora tenemos la responsabilidad de representar a la Navarra actual tenemos una infinita deuda con quienes articularon e hicieron posible ganar espacios para la libertad y estímulo para el progreso. Como decía el Quijote, todos ellos mostraron en su vida que “la libertad y la decencia son dones más grandes que los tesoros que la tierra encierra”.

Como Presidente de la Navarra integrada en España a través del pacto, espero su respuesta directa, la del Presidente del Gobierno de España, sin personas ni cargos interpuestos.

 Hasta pronto.