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Navarra no es negociable

Alberto Catalán, secretario general de UPN

 El posible cese del terror, se mire por donde se mire, siempre genera expectativas entre los demócratas, que tanto anhelamos conseguir el fin del terrorismo.

Sin embargo, sucesos como el último atentado terrorista perpetrado en Navarra, con la quema de una ferretería al concejal y portavoz de Unión del Pueblo Navarro en Barañáin y su familia, así como las extorsiones que siguen sufriendo los empresarios navarros, con el alto el fuego declarado, nos reafirman en la idea de que la esperanza debe ir unida a la prudencia y a la cautela.

No hay que olvidar que ETA no se ha disuelto, no ha abandonado las armas, no ha pedido perdón a las víctimas ni ha renunciado a aquellos postulados por los que lleva asesinando durante décadas: el sometimiento de la voluntad de todo un pueblo, el español y el navarro, a sus exigencias.

El atentado que ha sufrido el concejal de UPN pretendía coaccionar y presionar no solo a UPN sino a toda la sociedad navarra y se ha producido por defender, desde UPN, la voluntad mayoritaria del pueblo navarro que tiene muy claro que Navarra no es Euzkadi; y en una localidad, Barañáin, donde hoy sigue gobernando el PSOE con los nacionalistas vascos.

Los navarros debemos dejar muy claro que nadie nos va a arrebatar nuestra Comunidad Foral, pues nuestra tierra ha sido, es y será sólo lo que determine la voluntad de sus ciudadanos. Lo cierto es que esa voluntad, como se demuestra elección tras elección, está cada vez más alejada de las pretensiones de integrar Navarra dentro de esa quimera nacionalista que denominan Euskal Herria.

El deseo que por Navarra sienten los nacionalistas vascos es indudable, insaciable y, también, enfermizo. El presidente del PNV ya advirtió de que no se quieren “echar al monte sin Navarra”. Arnaldo Otegi también exigió a Zapatero sus dos invariables reivindicaciones: “autodeterminación y Navarra”, dejando claro, el verano pasado, que “Navarra no es el problema sino la solución”. Las últimas declaraciones de Batasuna advierten de que “no existe ninguna posibilidad de solucionar el conflicto sin Navarra”, que “Navarra es la columna vertebral de Euskal Herria”, y que “sin Navarra, Euskal Herria no se sostiene en el mapa”. Todos pudimos apreciar cómo ETA evidenciaba su reivindicación sobre Navarra al utilizar en el anuncio de su alto el fuego la bandera de Navarra junto a la de la Comunidad Autónoma Vasca.

Ni ETA o Batasuna renuncian a Navarra ni el PSOE y el Gobierno de España están manteniendo una actitud clara al respecto, más bien me atrevería a decir que condescendiente y con silencios y gestos que suelen ser más elocuentes que las palabras.

Nos parece, por ejemplo, incomprensible que el Presidente del Gobierno de España, Sr. Rodríguez Zapatero, un día después y ante un acto público organizado por su partido sea incapaz de condenar y solidarizarse con los afectados y con la formación política a la que representa el concejal de Barañáin. Como también nos parece incomprensible que, como presidente de un gobierno democrático, reciba a todo el mundo en la Moncloa para hablar de la situación generada tras el anuncio de alto el fuego de ETA y no reciba al presidente de Navarra y de UPN.

¿Dónde está el Zapatero que aseguraba que iba a informar transparente y puntualmente del desarrollo de las iniciativas que se tomen? Ese compromiso le exigimos ya desde Navarra y desde la formación política que cuenta con responsabilidades de Gobierno en la Comunidad Foral y con el mayor respaldo de los ciudadanos navarros.

Además, no se nos pueden pasar por alto algunas decisiones, pronunciamientos y actuaciones del PSOE que nos inquietan y platean la lógica preocupación. Nos preocupa que el PSOE navarro no haya apoyado una declaración en el Parlamento de Navarra en la que se rechaza que Navarra sea moneda de cambio en las negociaciones, promovida por los partidos que defendemos el actual marco institucional de la Comunidad Foral. Como también nos preocupa que varias dirigentes socialistas de nuestra Comunidad firmaran un manifiesto con la ilegalizada Batasuna en el que se habla de Euskal Herria.  O que Zapatero diga ahora que no es partidario de suprimir de la Constitución Española la posibilidad de incorporación de Navarra a Euzkadi cuando el Consejo de Estado avala su supresión o el máximo dirigente del PSOE en Navarra ha cuestionado su permanencia porque, afirmaba, “lo único que hace es alimentar a los nacionalistas”. Hace escasos días, nos sorprendía otra noticia, todavía no desmentida: el acuerdo al que habrían llegado socialistas vascos y Batasuna para realizar un referéndum en Euzkadi y Navarra y crear una “Dieta vasco-navarra” como paso previo a la absorción de Navarra.

Vamos, que no sería nada inverosímil que los socialistas navarros llegaran al poder pactando con Batasuna en el caso de que ésta o una formación sucedánea se presentara en las próximas elecciones y así, el paso siguiente, integrar Navarra en Euzkadi. Por el momento, la estrategia del PSOE les lleva a decir una cosa que los hechos, y los jefes de Madrid, contradicen. Habrá que esperar, es de imaginar que poco tiempo, para conocer la siguiente cesión al nacionalismo vasco. De momento el concejal de Barañáin y cuatro trabajadores más se quedan sin trabajo, un comerciante sin posibilidades de venta, dos familias con los pisos inhabitables, ciudadanos con sus coches calcinados, etc.

Que les quede claro que no nos asustan y que desde UPN se seguirá luchando por que se alcance la plena libertad, por que Navarra siga siendo lo que es y por que todos puedan defender libremente sus ideas.

Los violentos están muy equivocados si pensaban que con este último atentado también iban a quemar las ideas de quienes defendemos desde Navarra la paz, la libertad y la identidad de este pueblo. Están muy equivocados si piensan que quienes defendemos la libertad y la democracia, vamos a callarnos a base de miedo y atentados contra nuestras ideas o nuestros trabajos.

Hoy más que nunca, la unidad debe volver a marcar la actuación de los grandes partidos políticos de España frente al terror. Es en este marco donde debemos permanecer fuertes los demócratas para no consentir ninguna cesión del Estado de Derecho ni desprecio a la dignidad y a la memoria de las víctimas, que tienen todo nuestro respaldo tanto si se consigue el fin de ETA como si no. Tan importante es esto como preservar la lealtad institucional que siempre ha caracterizado las relaciones de Navarra con el Estado, máxime en estos momentos en los que está en juego seguir ganando espacios para la libertad.

Los partidos firmantes del Pacto por las libertades y contra el terrorismo, entre los que se encuentra Unión del Pueblo Navarro, tendrán todo nuestro apoyo en esta nueva situación o en el mal llamado “proceso de paz” a menos que su éxito dependa de cesiones a los terroristas. Ahí no nos van a encontrar.