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Más razones para la desconfianza

Día 13 de agosto de 2005. Titular de primera página del diario El País: “La policía encuentra un vídeo ‘perdido’ de los autores del 11-M con imágenes de Irak”. Subtitular: “La cinta de los suicidas de Leganés tiene también fotos de Aznar y Bush”. En la entradilla se resume el contenido del hallazgo. Gracias al celo del Comisario General de Información de la Policía, Telesforo Rubio, que ordenó un “barrido” de toda la Comisaría en busca de cuanto en ella hubiese sobre el 11-M, apareció –¡oh casualidad!– oculto en algún rincón un vídeo cuyo contenido demostraría que la guerra de Irak tuvo relación directa con la masacre de Madrid. El vídeo estaba dentro del disco duro de un ordenador hallado en el piso de Leganés donde se suicidaron los terroristas del 11-M. Nadie supo explicarse cómo había podido permaner oculto desde abril de 2004. Misterios de la vida. Pero los investigadores, eso sí, habían comprobado que una “transcripción parcial” del mismo había sido remitida al todavía director general de la Policía, Agustín Díaz de Mera, días antes de su cese como consecuencia de la toma de posesión del nuevo Gobierno socialista.>

A continuación El País describía el contenido del singular hallazgo. En los primeros fotogramas aparecían impresas las palabras “Spain Explosions” y tras ellas aparecían sendas banderas de España y de Irak. Esta última comienza a arder, a la vez que se va transformando en un mapa del país. Poco después aparecen George W. Bush, José María Aznar y Tony Blair, entre otros mandatarios occidentales, con imágenes de los bombardeos y de las víctimas en Irak. Mientras tanto, una voz en off dice: “Lo que os pasa y os pasará no es terrorismo, es justicia”. “No sois vosotros, son humanos”. Según El País, siempre citando fuentes policiales, “también contiene el vídeo ya conocido en el que tres terroristas amenazan con más sangre y destrucción”.

El nuevo descubrimiento ha sido remitido al juzgado del 11-M, acompañado de un informe sujeto, según reconoce el propio periódico, a secreto de sumario. En él se describe “dónde fue hallado originalmente, por qué se cree que ha permanecido tanto tiempo perdido y cuál es el contenido exacto”. Es evidente que El País ha sido beneficiario de una filtración del propio ministerio del Interior, sin que por cierto el juez del Olmo haya parpadeado siquiera. Pero lo importante en este caso es saber el porqué de tan tardía revelación. En la información del propio periódico está la clave. Se trata de trasladar a la opinión pública la sospecha de que el documento gráfico había quedado deliberadamente “traspapelado” por el anterior equipo de Interior porque “vincula, sin género de dudas, los atentados a la guerra de Irak”.

Las fuentes policiales consultadas por El País describieron así el contenido del vídeo. Tras el preámbulo con la bandera e imágenes de Irak y la transcripción literal de la voz en off (“No sois vosotros, son humanos” y “esto es lo que hacen y siguen haciendo los invasores de Irak”), salen tres terroristas “con el cuerpo y el rostro cubiertos, con cinturones de explosivos adosados y armados con dos metralletas y una pistola”. “El que lee –continúa El País– vestido de blanco es Jamal Ahmidan, el Chino”. Los otros dos serían Rachid Orlad y Allekema Lamari. Los tres murieron el 3 de abril de 2004 durante el asalto al piso de Leganés donde se habían refugiado los terroristas.

El País, y esto es relevante, no da información alguna sobre el contenido del comunicado leído por el terrorista. Se limita a decir que se trata del vídeo “ya conocido”. Los inteligentes lectores del periódico deberían conocerlo. La grabación, relata el periódico, continúa con más imágenes de Irak, pero termina –he aquí otra nueva sorpresa- con un fragmento de una película porno. No se piense que los futuros suicidas de Leganés habían querido tener un anticipo visual de las huríes del Paraíso. Los expertos policiales tienen respuesta para todo. Como los fundamentalistas son contrarios a la pornografía, este trozo de película habría sido bajado de internet por el anterior dueño del ordenador.

El País descubre, pues, con esta información una prueba fehaciente de la mala fe del Gobierno de Aznar al haber ocultado una prueba esencial de la relación directa entre el 11-M y la guerra de Irak. Hasta el lector menos inteligente llegaría a esa conclusión tras la lectura de la información de El País.

Sin embargo, las cosas no son así. Lo que en verdad importa del vídeo grabado por los terroristas es el contenido del comunicado –”ya conocido”- leído por el Chino, donde los islamistas expresan por qué han decidido llevar a cabo nuevos atentados.

El silencio sobre este particular en la información de El País es inquietante. O bien el periódico se suma a la política de manipulación sobre el 11-M teledirigida por el Gobierno o bien ha sido víctima de una intoxicación lanzada por la propia Comisaría General de Información. Porque de la lectura del texto íntegro del comunicado islamista, grabado el 27 de marzo de 2004, se desprende una conclusión radicalmente contraria a la expresada por El País: para los terroristas tanto monta, monta tanto Irak como Afganistán. En ambos lugares –con o sin resolución de las Naciones Unidas– el Islam está humillado y maltratado por los infieles y eso confiere plena justificación a su Yihad.

He aquí lo leído por el Chino, tal y como figura en el sumario del 11-M: “Tras comprobar que la situación no ha cambiado y después de que vuestro nuevo gobernante (Rodríguez Zapatero) anunciase la apertura de su mandato con más lucha contra los musulmanes y el envío de más tropas cruzadas a Afganistán, las Compañías de la Muerte y Ansar Al Qaeda han tomado la resolución de seguir la senda de la bendita Yihad y la resistencia… Y por ello ha decidido la brigada que se encuentra en Al Andalus (España) no salir de aquí hasta que no salgan sus tropas de las tierras de los musulmanes de manera inmediata y sin condiciones. Si no lo hacéis en el plazo de una semana a partir de la fecha de hoy, continuaremos nuestra Yihad hasta el martirio en la tierra de Tarek Ben Ziyad” (Jefe de las tropas musulmanas invasoras de España en 711).

Y añadió: “No hay diferencia entre civiles y militares: nuestros inocentes mueren por miles en Afganistán e Irak, ¿acaso vuestra sangre vale más que la nuestra? Nos ensañaremos con los vuestros. Os atracaremos, os mataremos, traeremos la guerra hasta vuestras casas, y no podréis conciliar el sueño… Conocéis la cruzada española contra los musulmanes, y no hace tanto tiempo de la expulsión de Al-Andalus y de los tribunales de la Inquisición… Sangre por sangre. Destrucción por destrucción”. (La grabación se interrumpe por una incidencia que les provoca una carcajada mientras hacían la grabación. “Podría deberse –explica el informe policial- a la caída accidental de una lámpara de pie utilizada durante la filmación”.)

El trágico accidente o derribo del helicóptero de nuestras tropas en Afganistán ha reavivado la polémica sobre las diferencias existentes entre Irak y el país afgano. Pero los islamistas pasan de semejantes disquisiciones. Para ellos Afganistán e Irak son la misma cosa. Lo dijeron con toda claridad en su primer comunicado grabado el 13 de marzo: el “ataque” de Madrid había sido en respuesta a quienes “mataron a nuestros niños y mujeres y nos dejaron sin hogar en Irak y Afganistán”. “Si regresáis –concluían los terroristas- también regresaremos nosotros”. Lo reiteran el 27 de marzo: os vais de Irak pero no sólo permanecéis en Afganistán sino que vais a aumentar vuestra presencia. El próximo “castigo” iba a ser la voladura del AVE Madrid-Sevilla.

Este súbito y mendaz “descubrimiento” de la Comisaría General de Información y su filtración interesada, demuestra hasta qué punto la Policía de Telesforo Rubio es hoy un instrumento de partido. Y esto es un cáncer para nuestra salud democrática. La investigación policial del 11-M debería encomendarse a un profesional independiente, dotado de plenos poderes y libre de toda obediencia partidista. Por otra parte, el Parlamento no puede abdicar de sus responsabilidades. Descartada la reapertura de la Comisión del 11-M, la de Secretos Oficiales del Congreso de los Diputados podría ser el foro adecuado para el control de la actuación de los responsables de los servicios policiales y de inteligencia. Mientras no sea así tendremos razones más que fundadas para la desconfianza.