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20 años del Amejoramiento del Fuero

Hoy más que nunca, sigue vigente el Amejoramiento del Fuero veinte años después de su promulgación. Norma que, junto con la Constitución Española, establecen y regulan un sistema democrático para todos los navarros. Y aunque la realidad de hace 20 años no es exactamente igual a la actual, sigue siendo válida no sólo desde el punto de vista institucional y político, sino, lo que es más importante, desde el punto de vista de la sociedad navarra.

En primer lugar, han arraigado en nuestra sociedad los valores democráticos anhelados durante mucho tiempo. Proceso electoral tras proceso electoral, los ciudadanos navarros han reiterado, de forma inequívoca, su apoyo al Amejoramiento y al marco institucional de la Comunidad Foral de Navarra como pueblo soberano y con identidad propia que consagra, y han mantenido una confianza ampliamente mayoritaria en los partidos que defienden dicho marco. Todo ello, a pesar de la obsesión enfermiza de los que siguen apostando por una quimera de construcción nacional que supone la pérdida de nuestra personalidad, y frente a la sinrazón del terrorismo etarra que viene poniendo en riesgo no sólo la voluntad de los navarros, sino también su libertad. A pesar de todo ello, este pueblo sabe muy bien cuál ha sido su pasado, cuál es su presente y, sobre todo, cuál debe ser su futuro, al que mira con ilusión y esperanza.

En segundo lugar, ha posibilitado un alto nivel de autogobierno que ha supuesto para Navarra en estas dos últimas décadas el mayor desarrollo social, económico, cultural y de bienestar de toda su historia, y que, tras la incorporación de España a la Unión Europea, nos convirtamos en una de las regiones motores del reto de futuro que representa Europa. El protagonista colectivo de este avance, de esta transformación y adaptación a la realidad del futuro, es de los hombres y mujeres de este Viejo Reyno que han trabajado con esfuerzo y constancia, y han decidido cuál es el camino común que quieren seguir.

En tercer lugar, ha consolidado una institución y una práctica consustancial al régimen foral de Navarra, mantenida a lo largo de la historia: el pacto. El esfuerzo que se realizó para alcanzar el difícil consenso supuso renunciar a planteamientos propios y anteponer los intereses generales de Navarra.

La norma es totalmente válida, aunque desde un punto de vista partidista siempre hay cuestiones que se preferirían recoger de otra manera. Cualquier propuesta de modificación debe responder a la voluntad y realidad del pueblo de Navarra, dejando de lado intereses puramente partidistas, sin dependencias de otros foros de decisión en Madrid o Vitoria. Sin sentirse sometidos o presionados por decisiones políticas o presiones terroristas. Navarra nunca será moneda de cambio de nada ni de nadie. La responsabilidad de quien tiene la facultad de proponer modificaciones al Amejoramiento, esto es los gobiernos, no es baladí y obedece a la idea, por todos aceptada, de que este tipo de normas deben perdurar. Sin negar cualquier posibilidad de cambio, es evidente que el mejor ejemplo de coherencia es su perduración en el tiempo.